En el centro de África existe un país capaz de reunir selvas interminables, volcanes activos, glaciares junto al ecuador, animales que no viven en ningún otro lugar y una ciudad donde el francés convive con cientos de lenguas. Ese país es la República Democrática del Congo.
También es una pieza silenciosa de nuestra vida moderna. Parte de los minerales utilizados en teléfonos, ordenadores y vehículos eléctricos procede de su subsuelo. Sin embargo, muchos de los datos que circulan en redes sociales están exagerados o mezclan el coltán con el cobalto.
A continuación descubrirás cuáles son ciertos, qué detalles necesitan una explicación y por qué, durante los años setenta, llegaron a despegar cohetes desde el entonces llamado Zaire.
Antes de comenzar, conviene recordar que la República Democrática del Congo, cuya capital es Kinshasa, no es el mismo país que la vecina República del Congo, con capital en Brazzaville.
Un gigante escondido en el corazón de África
1. Es el segundo país más grande de África
La República Democrática del Congo ocupa aproximadamente 2,34 millones de kilómetros cuadrados. Solamente Argelia tiene una superficie mayor dentro del continente africano. También aparece entre los países más extensos del planeta, en el puesto número once.
Para comprender sus dimensiones, basta imaginar un territorio casi cinco veces mayor que España. Dentro de sus fronteras hay selvas ecuatoriales, sabanas, montañas, volcanes, grandes lagos y una pequeña salida al océano Atlántico. Su tamaño explica por qué muchas regiones permanecen poco comunicadas y conservan paisajes apenas conocidos fuera de África.
2. El famoso 70 % no corresponde exactamente al coltán
Es frecuente leer que la República Democrática del Congo posee más del 70 % del coltán mundial. Sin embargo, no existe una medición fiable que permita afirmar eso de manera tan rotunda. El dato del 70 % está mejor relacionado con el cobalto extraído cada año.
En los últimos años, el país ha producido cerca de tres cuartas partes del cobalto minado en el mundo. Este metal se utiliza en numerosas baterías de ion-litio, aunque no todas las baterías actuales contienen cobalto.
La RDC también produce coltán, del que se obtiene tantalio para fabricar pequeños componentes electrónicos. Su papel es importante, pero decir que todos los teléfonos funcionan gracias al coltán congoleño simplifica demasiado una cadena de suministro internacional muy compleja. El auténtico liderazgo congoleño está en el cobalto.
3. Bajo tierra podría haber una riqueza valorada en 24 billones de dólares
Algunas estimaciones sitúan el valor potencial de los recursos minerales congoleños en unos 24 billones de dólares. Allí existen grandes depósitos de cobre, cobalto, oro, diamantes, estaño, tantalio, litio y uranio.
No obstante, esa cifra no representa dinero disponible. Es una valoración teórica que depende del precio de los minerales, la tecnología, la infraestructura y la posibilidad real de explotarlos. El contraste sigue siendo enorme: uno de los territorios geológicamente más ricos del mundo continúa sufriendo pobreza, desigualdad y conflictos relacionados con el control de sus recursos.
4. El río Congo alcanza profundidades sorprendentes
El río Congo es el segundo más caudaloso del mundo, solamente por detrás del Amazonas. En su desembocadura vierte al océano Atlántico alrededor de 40.000 metros cúbicos de agua por segundo.
Las mediciones realizadas en algunos puntos de su curso inferior indican profundidades superiores a los 220 metros. Esto lo convierte en el río más profundo conocido. Sus corrientes submarinas son tan fuertes que crean barreras naturales entre poblaciones de peces, incluso cuando viven a poca distancia unas de otras.
5. Protege la segunda selva tropical más grande del planeta
Gran parte de la cuenca del Congo se encuentra dentro de la RDC. Es la segunda extensión de selva tropical más grande del mundo después de la Amazonia y uno de los refugios de biodiversidad más importantes de África.
Además de albergar miles de especies, sus árboles y enormes turberas almacenan cantidades extraordinarias de carbono. La cuenca todavía absorbe más dióxido de carbono del que libera durante el año, aunque la deforestación amenaza ese equilibrio. Por eso es más correcto llamarla un gran sumidero de carbono que decir que “produce el oxígeno de todo el planeta”. La conservación de esta selva influye directamente en el clima mundial.
6. Kifuka fue uno de los grandes puntos calientes de rayos
La localidad de Kifuka, en la provincia de Kivu del Sur, apareció durante años en los mapas como uno de los lugares con mayor actividad eléctrica de la Tierra. Antiguas mediciones satelitales calcularon alrededor de 158 rayos por kilómetro cuadrado al año en sus alrededores.
Esto no significa que siempre sea la “capital mundial de los rayos”. Las clasificaciones cambian según el periodo estudiado y la tecnología utilizada. Aun así, la combinación de humedad, calor y relieve montañoso provoca tormentas espectaculares.
Volcanes, glaciares y animales que no existen en otro lugar
7. El Nyiragongo contiene uno de los lagos de lava más famosos
Dentro del Parque Nacional de Virunga se levanta el monte Nyiragongo, un volcán activo de 3.470 metros. Su cráter ha albergado uno de los lagos de lava más grandes y persistentes observados en tiempos recientes.
La superficie y profundidad del lago cambian con la actividad volcánica, por lo que no debe describirse como algo permanente e inmutable. El Nyiragongo también es peligroso: sus lavas son muy fluidas y varias erupciones han alcanzado zonas habitadas próximas a Goma. Su actividad continúa bajo vigilancia.
8. Hay glaciares muy cerca del ecuador
Las montañas Rwenzori se extienden entre la República Democrática del Congo y Uganda. Algunas de sus cumbres superan los 5.000 metros y conservan nieve y restos de glaciares pese a encontrarse muy cerca de la línea ecuatorial.
El contraste resulta difícil de imaginar: selvas húmedas en las zonas bajas y hielo en las alturas. Sin embargo, no son “glaciares eternos”. Están retrocediendo rápidamente debido al aumento de las temperaturas. Este paisaje alpino forma parte de la enorme diversidad de Virunga.
9. Es el único hogar del gorila de Grauer y del bonobo
El gorila de Grauer, también llamado gorila oriental de llanura, solamente vive en el este de la RDC. Es la subespecie de gorila más grande y puede encontrarse en lugares como el Parque Nacional Kahuzi-Biega. Actualmente se encuentra en peligro crítico por la pérdida de hábitat, la caza y los conflictos armados. Su distribución está limitada al territorio congoleño.
El bonobo también vive en libertad exclusivamente en este país. Comparte aproximadamente entre el 98 % y el 99 % de su ADN con los seres humanos. Suele ser presentado como el primate más pacífico, pero esa frase es demasiado simple: mantiene relaciones sociales menos agresivas que otros grandes simios, aunque también puede tener disputas y comportamientos violentos.
10. El “unicornio africano” es pariente de la jirafa
El okapi parece construido con partes de varios animales. Tiene un cuerpo similar al de un caballo, patas con rayas de cebra y una cabeza que recuerda a una jirafa. La explicación está en su árbol familiar: el okapi es el único pariente vivo cercano de la jirafa.
Este tímido animal habita las selvas del noreste congoleño y no vive de forma natural en ningún otro país. En ocasiones se lo llama “fósil viviente”, pero esa expresión no es científica. El okapi ha evolucionado como cualquier otra especie.
11. En sus aguas nada el pez tigre Goliat
La cuenca del Congo es el hogar del pez tigre Goliat, un gran depredador de agua dulce provisto de dientes cónicos y muy visibles. Algunos ejemplares pueden superar el metro de longitud y alcanzar un peso considerable.
Su aspecto ha originado numerosas exageraciones. No tiene dientes iguales a los de un tiburón blanco y tampoco está demostrado que capture regularmente aves en pleno vuelo. Aun sin esas historias, sigue siendo uno de los peces de río más impresionantes del mundo.
12. El loro gris puede hacer algo más que repetir sonidos
El loro gris africano es famoso por su memoria y su capacidad para imitar la voz humana. Algunos ejemplares estudiados han logrado relacionar palabras con colores, formas, cantidades y objetos.
A pesar de conocerse popularmente una variedad como “loro gris del Congo”, el ave no es exclusiva de la RDC: su distribución comprende varios países de África central y occidental. Tampoco todos los loros comprenden el lenguaje de la misma manera. Sus capacidades dependen del individuo, el aprendizaje y la relación con las personas.
Ciudades, música y tradiciones congoleñas
13. Kinshasa compite con París como gran capital francófona
Kinshasa es una de las mayores ciudades de África y suele ser presentada como la ciudad francófona más poblada del mundo. La comparación depende de si se toma la ciudad administrativa o toda el área metropolitana, pero su tamaño ya supera ampliamente al París municipal.
El francés domina la administración, la educación y numerosos medios de comunicación. En las calles, sin embargo, el lingala tiene una presencia enorme. Esa combinación lingüística también puede escucharse en la música popular de la ciudad.
14. Kinshasa está frente a otra capital nacional
Desde Kinshasa se puede observar Brazzaville, capital de la vecina República del Congo, al otro lado del río. Ambas se encuentran enfrentadas en las orillas del Pool Malebo.
Habitualmente se las considera las dos capitales de Estados independientes más próximas del mundo. Roma y la Ciudad del Vaticano forman un caso especial, ya que el Vaticano es una ciudad-Estado situada dentro de Roma.
15. En el país se hablan más de 200 lenguas
El francés es el idioma oficial, pero la diversidad lingüística congoleña es mucho mayor. En el territorio se hablan más de 200 lenguas y variedades locales.
Lingala, suajili, tshiluba y kikongo ya leta tienen reconocimiento como lenguas nacionales. Su uso cambia según la región: el lingala es muy frecuente en Kinshasa, mientras que el suajili tiene una gran presencia en el este. Esta variedad convierte a la RDC en uno de los países lingüísticamente más diversos.
16. La rumba congoleña es Patrimonio Cultural Inmaterial
La rumba congoleña nació del encuentro entre ritmos africanos y músicas afrocaribeñas que regresaron al continente a través de grabaciones. Kinshasa y Brazzaville se convirtieron en sus grandes centros creativos.
Guitarras eléctricas, percusión, baile y canciones extensas dieron forma a un estilo que influyó en músicos de toda África. En 2021, la rumba congoleña fue inscrita como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
17. Los sapeurs convierten la ropa en una declaración de dignidad
La Sape es una subcultura presente tanto en Kinshasa como en Brazzaville. Sus seguidores, conocidos como sapeurs, utilizan trajes elegantes, zapatos muy cuidados y llamativas combinaciones de colores.
No todos visten prendas de miles de dólares ni pertenecen a barrios extremadamente pobres, como suele afirmarse. Para muchos, la elegancia representa disciplina, respeto, creatividad y una respuesta pacífica frente a las dificultades cotidianas. La ropa se transforma así en una forma de identidad.
18. El liboke cocina los alimentos dentro de hojas
El liboke es una técnica tradicional en la que pescado, carne o verduras se mezclan con especias y se envuelven en hojas, normalmente de plátano. Después, el paquete puede cocinarse al vapor o sobre brasas.
Las hojas conservan la humedad y concentran los aromas, creando una preparación sencilla pero muy sabrosa. No es exactamente “comer un volcán”, aunque abrir el envoltorio caliente y dejar escapar el vapor tiene algo de pequeño espectáculo.
19. El uranio congoleño participó en el Proyecto Manhattan
La mina de Shinkolobwe, situada en la antigua provincia de Katanga, contenía uranio de una concentración excepcional. Parte importante del material obtenido allí fue utilizado por Estados Unidos durante el Proyecto Manhattan.
Ese uranio quedó relacionado con la fabricación de las primeras armas atómicas, incluida Little Boy, lanzada sobre Hiroshima en 1945. Es uno de los capítulos más oscuros y menos conocidos de la historia minera congoleña.
20. Desde el antiguo Zaire despegaron cohetes experimentales
Durante los años setenta, la empresa privada alemana OTRAG instaló una base de pruebas en el entonces llamado Zaire. Entre 1977 y 1978 lanzó varios cohetes experimentales desde la provincia de Shaba, actual Katanga.
Por tanto, no fue exactamente un programa espacial congoleño ni los cohetes fueron construidos enteramente por el país. Décadas más tarde sí aparecieron proyectos impulsados por ingenieros congoleños, como la serie Troposphère. Ambas historias suelen mezclarse en las publicaciones virales, pero pertenecen a épocas diferentes.
Un país maravilloso que no puede reducirse a una lista
La República Democrática del Congo conecta realidades que parecen incompatibles. Posee minerales esenciales para la tecnología moderna, pero muchas comunidades todavía carecen de electricidad. Conserva una de las selvas más importantes del planeta, aunque la minería, la tala y los conflictos amenazan sus ecosistemas. También reúne volcanes, glaciares, grandes ríos, música, gastronomía y especies que no viven en ningún otro lugar.
Su belleza despierta el deseo de conocerla, pero viajar a la RDC requiere mucha preparación. Varias zonas, especialmente en el este, atraviesan problemas graves de seguridad y salud. Antes de organizar una visita es indispensable consultar las recomendaciones oficiales actualizadas, comprobar qué regiones pueden recorrerse y contratar operadores locales autorizados.
Si te gustó este post, no te pierdas estas 15 curiosidades sobre Australia en nuestro blog de Lugares Asombrosos.









