Rusia es tan extensa que dentro de sus fronteras caben desiertos helados, bosques interminables, ciudades imperiales, volcanes activos y pueblos donde una temperatura de –40 °C no sorprende a nadie. Es un país que ocupa parte de Europa y Asia, atraviesa once husos horarios y reúne algunos de los lugares más extremos del planeta.
Sin embargo, muchas curiosidades de Rusia que circulan por Internet mezclan hechos reales con exageraciones. ¿De verdad es más grande que Plutón? ¿Existen ciudades secretas que no aparecen en los mapas? ¿Unos osos siberianos se volvieron adictos al combustible?
La realidad es tan sorprendente que no necesita adornos. Y los datos sobre las ciudades cerradas y el pozo más profundo del mundo son incluso más interesantes cuando se cuenta toda la historia.
1. Rusia es casi tan grande como Plutón, pero no lo supera
Rusia posee una superficie total aproximada de 17,1 millones de kilómetros cuadrados, lo que la convierte en el país más grande del mundo. Ocupa alrededor del 11 % de todas las tierras emergidas del planeta.
Durante años se afirmó que Rusia era más grande que Plutón. La comparación estuvo cerca de ser correcta con las antiguas estimaciones del planeta enano, pero las mediciones modernas determinaron que Plutón tiene unos 2.377 kilómetros de diámetro. Esto le da una superficie cercana a los 17,7 millones de kilómetros cuadrados, ligeramente superior a la rusa. NASA confirma las dimensiones actuales de Plutón.
Por lo tanto, Rusia no es más grande que Plutón, aunque la diferencia entre ambos resulta increíblemente pequeña.
2. El país está dividido en once husos horarios
La enorme extensión de Rusia obliga a utilizar once zonas horarias diferentes, desde UTC+2 en Kaliningrado hasta UTC+12 en Kamchatka.
Cuando en Moscú son las ocho de la mañana, en Kamchatka ya son las cinco de la tarde. La diferencia entre el extremo occidental y el oriental llega a diez horas. Curiosamente, Rusia no cambia sus relojes en verano, por lo que mantiene los mismos horarios durante todo el año. Así se distribuyen sus once husos horarios.
3. El lago Karachay fue uno de los lugares más radiactivos del mundo
El lago Karachay, situado cerca del complejo nuclear de Mayak, fue utilizado por la Unión Soviética como depósito de residuos radiactivos. En 1990 se llegaron a medir niveles de radiación que podían entregar una dosis mortal en menos de una hora.
No obstante, hablar hoy de una persona parada en su orilla es engañoso. El lago fue rellenado con bloques de hormigón, rocas y tierra durante un largo proceso que terminó entre 2015 y 2016. Actualmente es una instalación sellada y vigilada, no un destino que pueda visitarse.
4. El Museo del Hermitage tiene guardianes felinos
En los sótanos del Museo del Hermitage de San Petersburgo vive una comunidad de gatos cuya misión tradicional es mantener alejados a los roedores.
El número cambia con el paso del tiempo, pero normalmente se habla de entre 50 y 70 animales. Tienen nombres, fichas veterinarias y cuidadores. Incluso cuentan con una celebración propia, el Día del Gato del Hermitage.
No reciben un salario ni patrullan las salas entre las pinturas. Permanecen principalmente en los sótanos y patios del complejo, pero se han convertido en una parte muy querida de la historia del museo.
5. Oymyakon es uno de los pueblos más fríos de la Tierra
Oymyakon, en la república rusa de Sajá, es uno de los lugares habitados más fríos del planeta. En 1933 se registró una temperatura de aproximadamente –67,7 °C.
En el pueblo existe un monumento que señala una marca de –71,2 °C, aunque esa cifra no cuenta con el mismo respaldo de los registros meteorológicos oficiales.
Durante el invierno, las temperaturas cercanas a –50 °C son posibles. Un congelador doméstico, que normalmente funciona a unos –18 °C, puede ser mucho más cálido que el exterior. Los habitantes también deben mantener algunos vehículos encendidos para impedir que sus motores se congelen.
6. La historia de los osos “adictos” al combustible está exagerada
Una historia viral asegura que los osos de la Reserva Natural de Kronotsky olían queroseno de aviación para embriagarse y después caían desmayados.
El relato surgió a partir de observaciones y fotografías de animales acercándose a barriles y restos de combustible. Sin embargo, no existe una investigación científica sólida que demuestre que esos osos desarrollaron una adicción.
Es posible que algunos ejemplares fueran atraídos por el olor, pero afirmar que buscaban combustible para “colocarse” transforma una anécdota en una conclusión que no está demostrada.
7. Rusia tiene decenas de ciudades cerradas
Rusia conserva alrededor de 40 ciudades y territorios conocidos como ZATO, sigla que significa “formación administrativa territorial cerrada”. Muchas albergan instalaciones militares, nucleares o vinculadas con la industria espacial.
Durante la época soviética, algunas no aparecían en los mapas convencionales y eran identificadas mediante nombres en clave. Actualmente se conoce su ubicación, pero el acceso continúa controlado.
Los visitantes necesitan una autorización especial y los residentes deben identificarse en los puestos de control. Sin embargo, sus habitantes no necesitan un permiso “ultrasecreto” cada vez que desean salir.
8. El lago Baikal contiene una quinta parte del agua dulce superficial no congelada
El lago Baikal es uno de los mayores tesoros naturales de Siberia. Tiene más de 1.600 metros de profundidad, una antigüedad estimada de 25 millones de años y contiene cerca del 20 % del agua dulce superficial no congelada de la Tierra. La Unesco lo considera el lago más antiguo y profundo del mundo.
Decir que podría abastecer a toda la humanidad durante décadas es una comparación teórica. Transportar semejante volumen de agua sería técnica y ambientalmente inviable. Su verdadero valor está en su ecosistema, donde habitan numerosas especies que no existen en ningún otro lugar.
9. El Metro de Moscú parece un museo subterráneo
El Metro de Moscú comenzó a funcionar en 1935 y fue concebido como una gran obra pública que mostrara el poder y la modernidad de la Unión Soviética.
Estaciones como Komsomólskaya, Mayakóvskaya y Plóshchad Revolutsii están decoradas con mármol, esculturas, mosaicos, techos abovedados y enormes lámparas. No todas las estaciones tienen este nivel de ornamentación, pero las más antiguas parecen auténticos palacios bajo tierra. El sistema celebró sus 90 años en 2025.
10. La cerveza quedó fuera de varias normas sobre alcohol hasta 2011
La afirmación de que la cerveza era considerada un simple refresco es una simplificación. Antes de una reforma aprobada en 2011, la cerveza y otras bebidas con una graduación inferior al 10 % quedaban fuera de varias regulaciones aplicadas a las bebidas alcohólicas más fuertes.
El cambio legal permitió limitar horarios y lugares de venta, además de controlar con mayor rigor su publicidad. Por eso suele decirse que Rusia “reconoció la cerveza como alcohol” en 2011.
11. La taiga siberiana es una de las mayores extensiones forestales del planeta
La taiga es el gran bosque boreal que se extiende por Rusia, Canadá, Alaska y los países nórdicos. Su porción siberiana forma una de las masas forestales más grandes del mundo.
No es correcto afirmar que “vence al Amazonas” ni que absorbe más dióxido de carbono que cualquier otra región. Los bosques boreales almacenan enormes cantidades de carbono, especialmente en sus suelos, pero los incendios, el deshielo y el aumento de las temperaturas pueden liberar parte de ese carbono nuevamente.
12. En Siberia se desarrolla un experimento de domesticación de zorros
En 1959, el genetista Dmitri Beliáyev inició un experimento en Novosibirsk para observar cómo podía producirse la domesticación de un animal.
Los investigadores seleccionaron durante generaciones a los zorros plateados que mostraban menos miedo y agresividad hacia los humanos. Con el tiempo, algunos comenzaron a mover la cola, buscar contacto y presentar cambios físicos. El experimento continúa siendo estudiado por su importancia científica.
Esto no significa que sean idénticos a los perros ni que puedan mantenerse como una mascota común sin cuidados especializados.
13. Rusia y Estados Unidos están separados por menos de cuatro kilómetros
En el estrecho de Bering se encuentran las islas Diómedes. Diómedes Mayor pertenece a Rusia y Diómedes Menor a Estados Unidos. Sus puntos más cercanos están separados por unos 3,8 kilómetros.
Entre ellas pasa la frontera internacional y la línea internacional de cambio de fecha, por lo que también existe una diferencia horaria cercana a un día.
En invierno pueden acumularse bloques de hielo entre las islas, pero cruzar caminando no es una aventura turística. Además de ser peligroso, supondría atravesar una frontera internacional fuera de un puesto autorizado.
14. En Rusia viven alrededor de diez millones más de mujeres que de hombres
Las estimaciones demográficas recientes sitúan la diferencia en aproximadamente diez millones de personas. La brecha se vuelve especialmente grande entre los adultos mayores.
Las pérdidas masculinas sufridas durante la Segunda Guerra Mundial influyeron en la estructura demográfica durante décadas, pero no son la única explicación actual. También cuentan la menor esperanza de vida masculina, distintas tasas de mortalidad, la emigración y otros cambios sociales.
15. El Pozo Superprofundo de Kola llegó a 12.262 metros
El Pozo Superprofundo de Kola fue un proyecto científico soviético iniciado en 1970. En 1989 alcanzó los 12.262 metros de profundidad vertical, una marca que todavía no ha sido superada.
El objetivo era llegar a 15 kilómetros, pero las temperaturas resultaron mucho mayores de lo esperado. Investigaciones recientes señalan que el calor y el comportamiento plástico de las rocas dificultaban constantemente la perforación. Un estudio de 2026 repasa los descubrimientos y límites del proyecto.
Las brocas no se derritieron literalmente y tampoco se grabaron gritos provenientes del infierno. Esa última historia fue un engaño difundido años después.
16. El Transiberiano recorre casi 9.300 kilómetros
La ruta clásica del Ferrocarril Transiberiano une Moscú con Vladivostok a lo largo de unos 9.289 kilómetros. Un recorrido directo puede durar entre seis y siete días, según el servicio y el horario.
El tren atraviesa ocho zonas horarias y pasa por lugares como Ekaterimburgo, Novosibirsk, Irkutsk y Jabárovsk. Muchos viajeros dividen el recorrido en etapas para visitar el lago Baikal y otras ciudades del camino.
17. El origen japonés de las matrioshkas no está completamente demostrado
La primera matrioshka rusa conocida fue creada alrededor de 1890. Vasili Zviozdochkin talló las figuras y Serguéi Maliutin diseñó su apariencia.
Una versión muy difundida afirma que se inspiraron en una figura japonesa que contenía varias piezas. Esa influencia es posible, pero algunos investigadores cuestionan que sea el único origen. En Rusia también existía la tradición de fabricar huevos de madera y otros objetos huecos.
Por eso, decir que las matrioshkas “no son rusas” es excesivo: su forma moderna, su nombre y su significado cultural se desarrollaron en Rusia.
18. Existió un oleoducto clandestino para contrabandear alcohol
En 2008 salió a la luz un sorprendente caso de contrabando entre Rusia y Estonia. Una red había construido una tubería submarina de aproximadamente dos kilómetros bajo un embalse fronterizo.
Según la investigación, el sistema permitió transportar al menos 6.200 litros de alcohol sin pagar los impuestos correspondientes. La calidad del producto era tan mala que los contrabandistas tuvieron problemas para encontrar compradores.
19. Un regalo de escolares soviéticos ocultó un micrófono durante siete años
En 1945, una delegación de jóvenes soviéticos entregó al embajador estadounidense una reproducción de madera del Gran Sello de Estados Unidos. El objeto fue colgado en la residencia del diplomático en Moscú.
En su interior se escondía “The Thing”, un dispositivo de escucha creado por Léon Theremin. No tenía batería y permanecía inactivo hasta recibir una señal de radio desde el exterior. Esto dificultaba enormemente su detección. El aparato fue descubierto en 1952, después de unos siete años de espionaje. La CIA conserva documentación sobre el dispositivo.
20. La estación espacial Mir terminó en el Pacífico Sur
La estación Mir permaneció en órbita durante 15 años y recibió a más de cien viajeros espaciales. El 23 de marzo de 2001 fue desorbitada mediante una maniobra controlada.
Gran parte de la estructura se quemó al entrar en la atmósfera. Los fragmentos que sobrevivieron cayeron en una zona remota del Pacífico Sur, al este de Nueva Zelanda. La NASA documentó la reentrada controlada de la estación.
Suele afirmarse que sus restos descansan exactamente en el Punto Nemo, pero esa expresión funciona como una referencia general a la extensa región oceánica utilizada como cementerio de naves espaciales.
Un país que no necesita exageraciones
Rusia no es más grande que Plutón, los habitantes de sus ciudades cerradas no están atrapados y las brocas del Pozo de Kola no se derritieron frente a una puerta del infierno. Aun así, sus récords verdaderos siguen siendo difíciles de imaginar.
Tiene once husos horarios, el lago más profundo del mundo, uno de los viajes ferroviarios más largos que pueden realizarse y una geografía capaz de pasar de palacios imperiales a desiertos congelados. La mejor prueba de su tamaño no está en una comparación viral, sino en la enorme variedad de paisajes, culturas e historias que existen dentro de un mismo país.
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